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viernes, 30 de mayo de 2014

¿Cuáles son las razones por las cuales los niños son normales-agresivos? ¿Cómo los podemos comprender y ayudar en su desarollo sin imponerles ser diferentes?

El niño pasa en su desarrollo por estados afectivos fuertes y difusos durante cuales no puede distinguir lo que siente y vive. Estos son sentimientos fuertes, a veces abrumadores y muchas veces bipolarizados  (amor-odio, curiosidad, miedo). 
Este niño necesita un ambiente  "denso" , que no vibre demasiado fuerte a estas ambivalencias y que pueda atenuarlas.

Por ejemplo, los niños pequeños pueden despertar gritando con miedo de que el mundo que han dejado cuando se fueron a dormir no es el mismo, pero la madre viene y habla serena y apacible, abrazándolo y confortándolo: a su querida madre no le ha pasado nada malo, y él tendrá un buen día! 

Cuando el niño mayor está inquieto y ansioso, si los padres están relajados y dispuestos a escucharlo, será más fácil formular sus frustraciones. Es importante que la reacción de los padres frente a estas expresiones no sea de culpa,  exhortación, persuasión, ni moralización. El niño necesita un espejo de auto-descubrimiento, no un dedo que indique lo que estaba mal y tampoco un padre que esté más afectado que el. 

El sentimiento de impotencia

El niño descubre que es el propietario de un cuerpo vulnerable y limitado que no puede dar lugar a la satisfacción de los deseos y fantasías. De todo lo que desea puede hacer muy poco debido a la debilidad corporal y prohibiciones parentales.

En estas condiciones son normales las fantasías de omnipotencia (experimentadas como identificación con grandes héroes) y  la ambivalencia hacia los padres (quiere ser como ellos, pero todavía es dependiente de ellos y los quiere derrotar para no tener más limitaciones ni restricciones).

Los padres pueden apoyar al niño si pueden mantenerse neutrales frente a las manifestaciones agresivas, si no contestan  "con la misma moneda " si no toman muy personalmente y en tragico  algunas expresiones. La relajación de los padres ayuda el niño a relajarse.

También es importante que durante este período, los padres ayuden al niño a encontrar actividades que él conozca y en cuales puede tener éxito para darse cuenta de que él no es siempre débil.

La necesidad de descargarse

Muy a menudo el niño se carga de tensiones, frustraciones y agresiones externas que soporta pasivamente y que mas tarde las exporta tales como las recibio, de la misma manera, sin ningun procesamiento.
Como en el juego "de la pinta" cuando el pintado vuelve ser el que "pinta", transmitiendo asi a su turno la "pinta de la violencia".
En casos así, a los padres no les sirve saber quien empezó o inventar castigos. Sería mas mejor intentar de mostrarle al niño algunas modalidades de sublimacion de la agresividad: el enojo puede ser contado, dibujado, modelado con plasticina, pintado con colores, cantado en el piano, etc.



La necesidad de atención

Todos los niños necesitan atencion. Perder la atencion de la madre es para el niño es decepcionante; cuando la mama habla por telefono o cuando recibe una visita, cuando esta preocupada por el hermano o tiene algun trabajo que terminar, el niño se vuelve muy demandante. La falta de atención de los padres hace que el niño se sienta descuidado, abandonado y por eso haría cualquier cosa para obtener esta atención. Por ejemplo (y es solo un ejemplo, porque cualquier situación es diferente) el niño viene y le pide a la mamá que esta conversando con una amiga: "Ven conmigo a jugar con los autos". Si la mamá no acepta la invitación, es muy probable que el auto caiga "sin querer" la taza de leche.

Si no ha obtenido la atención  juguetona de la mamá, por lo menos ha logrado obtenerla de otra forma: "enojada-preocupada". Si esto tampoco funciona, se pasa al nivel siguiente: se resbalará, "sin querer" y se pegará con la cabeza contra la pared - ahora seguro obtendrá la atención que necesita: la madre preocupada vendrá a cuidar al niño que llora.

En vez de ser ignorado, el niño prefiere hacerse notar de manera negativa. Si no puede impresionar con sus juegos, entonces molestara, asustara y preocupara.
Es importante que los padres entiendan esta necesidad basica del niño y que no les quiten su atencion de manera brusca, sino que de a poco, gradualmente, a medida que el niño se despega naturalmente. También es preferible responder a los pedidos razonables del niño y no a las soluciones desesperadas que el encuentra - osea, enfocarse en la prevencion de las situaciones criticas y ofrecerle la atencion que el niño necesita cuando la necesita. Con su reaccion y respuesta (ejemplo), los padres ayudan al niño a descubrir maneras acceptables, sanas para obtener la atencion.

La necesidad de un modelo

El niño que se enfrenta con su propia furia se siente abrumado e incapaz de reaccionar. Por eso en la mayoría de las veces llora, grita, mueve los brazos y las piernas de manera violenta. Con sus manifestaciones, el niño hace despertar en los padres vivencias similares. El padre, el mismo furioso, ofrece un modelo "vivo" de reacción. El comportamiento del padre en tales situaciones es observado por el niño y tomado como ejemplo: "entonces así se hace cuando me siento furioso!" - es una lección aprendida.

El niño no hace esto a propósito o por maldad sino que es una modalidad de relación proyectiva en cual las vivencias desconocidas son externalizadas para poder ser miradas desde el exterior y solo después interiorizadas. Si los padres entienden esto entonces es mas fácil entender también porque es tan necesario modelar su propio comportamiento, reflexionar y ser sabio. La falta de madurez afectiva, las reacciones brutales, sin procesamiento de los padres no tardaran en reflejarse en el comportamiento del niño, haciendo la relación mas tensa.

Un modelo positivo de autogestión de la agresividad es invaluable para el niño quien puede sacar provecho, imitandolo.

El miedo

La agresividad ayuda el niño a estar alerta para darse cuenta de los peligros y poder defenderse. Entonces es normal que el niño se vuelva agresivo cuando siente miedo, cuando se siente amenazado e inseguro.
Un niño asustado puede tener reacciones imprevisibles, difíciles de gestionar, puede  aprender a asustar a otros, puede reaccionar de manera agresiva o auto-agresiva, puede interiorizarse o incluso parar su propio desarollo.
Sabiendo esto, los padres pueden entender la importancia para el niño de un ambiente seguro y armonioso, lleno de amor en cual existe una dosis equilibrada de imprevistos. Los padres son capaces de intuir que un niño no necesita sentir miedo, que no es necesario el castigo en su crianza.

La negociación de la posición en un grupo

La integración en un grupo supone adaptacion, competición e imposición - supone agresividad. Entonces no nos deberia sorprender que en un grupo los niños son mas agresivos unos con los otros hasta que llegan a conocerse y establecer unas jerarquias.
Los niños usan su agresividad en grupo para defenderse y para atacar, para negociar su posicion y para afirmarse, para conocerse a si mismo y para conocer a los demas, para crear alianzas.
Estos "ejercicios" de manifestacion agresiva que los niños hacen en sus grupos los ayudan a aprender reglas de interaccion social, a conocer sus propios limites, a afirmarse y a conocer los limites no-daniños de estas manifestaciones.
Los conflictos espontaneos son muy frecuentes en los grupos de niños. Estos no van mas alla de ser un juego. EL intento del adulto de apaciguar las manifestaciones agresivas en los grupos de niños aparece como una tentativa de apagar el fuego con paja...

Los adultos necesitan madurez para tomar distancia y tener confianza que todo es un juego de niños que algun dia creceran. Sin embargo, los adultos tienen que crear un ambiente seguro para no dejar que las "peleas" normales crezcan y prevenir que alguien salga herido.

6:18 a.m. Andra
¿Cuáles son las razones por las cuales los niños son normales-agresivos? ¿Cómo los podemos comprender y ayudar en su desarollo sin imponerles ser diferentes?

El niño pasa en su desarrollo por estados afectivos fuertes y difusos durante cuales no puede distinguir lo que siente y vive. Estos son sentimientos fuertes, a veces abrumadores y muchas veces bipolarizados  (amor-odio, curiosidad, miedo). 
Este niño necesita un ambiente  "denso" , que no vibre demasiado fuerte a estas ambivalencias y que pueda atenuarlas.

Por ejemplo, los niños pequeños pueden despertar gritando con miedo de que el mundo que han dejado cuando se fueron a dormir no es el mismo, pero la madre viene y habla serena y apacible, abrazándolo y confortándolo: a su querida madre no le ha pasado nada malo, y él tendrá un buen día! 

Cuando el niño mayor está inquieto y ansioso, si los padres están relajados y dispuestos a escucharlo, será más fácil formular sus frustraciones. Es importante que la reacción de los padres frente a estas expresiones no sea de culpa,  exhortación, persuasión, ni moralización. El niño necesita un espejo de auto-descubrimiento, no un dedo que indique lo que estaba mal y tampoco un padre que esté más afectado que el. 

El sentimiento de impotencia

El niño descubre que es el propietario de un cuerpo vulnerable y limitado que no puede dar lugar a la satisfacción de los deseos y fantasías. De todo lo que desea puede hacer muy poco debido a la debilidad corporal y prohibiciones parentales.

En estas condiciones son normales las fantasías de omnipotencia (experimentadas como identificación con grandes héroes) y  la ambivalencia hacia los padres (quiere ser como ellos, pero todavía es dependiente de ellos y los quiere derrotar para no tener más limitaciones ni restricciones).

Los padres pueden apoyar al niño si pueden mantenerse neutrales frente a las manifestaciones agresivas, si no contestan  "con la misma moneda " si no toman muy personalmente y en tragico  algunas expresiones. La relajación de los padres ayuda el niño a relajarse.

También es importante que durante este período, los padres ayuden al niño a encontrar actividades que él conozca y en cuales puede tener éxito para darse cuenta de que él no es siempre débil.

La necesidad de descargarse

Muy a menudo el niño se carga de tensiones, frustraciones y agresiones externas que soporta pasivamente y que mas tarde las exporta tales como las recibio, de la misma manera, sin ningun procesamiento.
Como en el juego "de la pinta" cuando el pintado vuelve ser el que "pinta", transmitiendo asi a su turno la "pinta de la violencia".
En casos así, a los padres no les sirve saber quien empezó o inventar castigos. Sería mas mejor intentar de mostrarle al niño algunas modalidades de sublimacion de la agresividad: el enojo puede ser contado, dibujado, modelado con plasticina, pintado con colores, cantado en el piano, etc.



La necesidad de atención

Todos los niños necesitan atencion. Perder la atencion de la madre es para el niño es decepcionante; cuando la mama habla por telefono o cuando recibe una visita, cuando esta preocupada por el hermano o tiene algun trabajo que terminar, el niño se vuelve muy demandante. La falta de atención de los padres hace que el niño se sienta descuidado, abandonado y por eso haría cualquier cosa para obtener esta atención. Por ejemplo (y es solo un ejemplo, porque cualquier situación es diferente) el niño viene y le pide a la mamá que esta conversando con una amiga: "Ven conmigo a jugar con los autos". Si la mamá no acepta la invitación, es muy probable que el auto caiga "sin querer" la taza de leche.

Si no ha obtenido la atención  juguetona de la mamá, por lo menos ha logrado obtenerla de otra forma: "enojada-preocupada". Si esto tampoco funciona, se pasa al nivel siguiente: se resbalará, "sin querer" y se pegará con la cabeza contra la pared - ahora seguro obtendrá la atención que necesita: la madre preocupada vendrá a cuidar al niño que llora.

En vez de ser ignorado, el niño prefiere hacerse notar de manera negativa. Si no puede impresionar con sus juegos, entonces molestara, asustara y preocupara.
Es importante que los padres entiendan esta necesidad basica del niño y que no les quiten su atencion de manera brusca, sino que de a poco, gradualmente, a medida que el niño se despega naturalmente. También es preferible responder a los pedidos razonables del niño y no a las soluciones desesperadas que el encuentra - osea, enfocarse en la prevencion de las situaciones criticas y ofrecerle la atencion que el niño necesita cuando la necesita. Con su reaccion y respuesta (ejemplo), los padres ayudan al niño a descubrir maneras acceptables, sanas para obtener la atencion.

La necesidad de un modelo

El niño que se enfrenta con su propia furia se siente abrumado e incapaz de reaccionar. Por eso en la mayoría de las veces llora, grita, mueve los brazos y las piernas de manera violenta. Con sus manifestaciones, el niño hace despertar en los padres vivencias similares. El padre, el mismo furioso, ofrece un modelo "vivo" de reacción. El comportamiento del padre en tales situaciones es observado por el niño y tomado como ejemplo: "entonces así se hace cuando me siento furioso!" - es una lección aprendida.

El niño no hace esto a propósito o por maldad sino que es una modalidad de relación proyectiva en cual las vivencias desconocidas son externalizadas para poder ser miradas desde el exterior y solo después interiorizadas. Si los padres entienden esto entonces es mas fácil entender también porque es tan necesario modelar su propio comportamiento, reflexionar y ser sabio. La falta de madurez afectiva, las reacciones brutales, sin procesamiento de los padres no tardaran en reflejarse en el comportamiento del niño, haciendo la relación mas tensa.

Un modelo positivo de autogestión de la agresividad es invaluable para el niño quien puede sacar provecho, imitandolo.

El miedo

La agresividad ayuda el niño a estar alerta para darse cuenta de los peligros y poder defenderse. Entonces es normal que el niño se vuelva agresivo cuando siente miedo, cuando se siente amenazado e inseguro.
Un niño asustado puede tener reacciones imprevisibles, difíciles de gestionar, puede  aprender a asustar a otros, puede reaccionar de manera agresiva o auto-agresiva, puede interiorizarse o incluso parar su propio desarollo.
Sabiendo esto, los padres pueden entender la importancia para el niño de un ambiente seguro y armonioso, lleno de amor en cual existe una dosis equilibrada de imprevistos. Los padres son capaces de intuir que un niño no necesita sentir miedo, que no es necesario el castigo en su crianza.

La negociación de la posición en un grupo

La integración en un grupo supone adaptacion, competición e imposición - supone agresividad. Entonces no nos deberia sorprender que en un grupo los niños son mas agresivos unos con los otros hasta que llegan a conocerse y establecer unas jerarquias.
Los niños usan su agresividad en grupo para defenderse y para atacar, para negociar su posicion y para afirmarse, para conocerse a si mismo y para conocer a los demas, para crear alianzas.
Estos "ejercicios" de manifestacion agresiva que los niños hacen en sus grupos los ayudan a aprender reglas de interaccion social, a conocer sus propios limites, a afirmarse y a conocer los limites no-daniños de estas manifestaciones.
Los conflictos espontaneos son muy frecuentes en los grupos de niños. Estos no van mas alla de ser un juego. EL intento del adulto de apaciguar las manifestaciones agresivas en los grupos de niños aparece como una tentativa de apagar el fuego con paja...

Los adultos necesitan madurez para tomar distancia y tener confianza que todo es un juego de niños que algun dia creceran. Sin embargo, los adultos tienen que crear un ambiente seguro para no dejar que las "peleas" normales crezcan y prevenir que alguien salga herido.

domingo, 4 de mayo de 2014


1. Busca necesidades subyacentes.
Ejemplo: Da algo a tu hijo con lo que jugar mientras haces cola.

2. Ofrece información y razones.
Ejemplo: Si tu hijo colorea la pared, explica porqué coloreamos sólo en papel.

3. Busca sentimientos subyacentes. Reconoce, acepta y escucha los sentimientos.
Ejemplo: Si tu hijo pega a su hermana pequeña, anímale a que exprese su enfado y sus celos de manera inofensiva. él podría necesitar llorar o rabiar.

4. Cambia el entorno. A veces es más fácil que tratar de cambiar al niño.
Ejemplo: Si tu hijo saca cosas de los armarios de la cocina repetidamente, pon un cierre de seguridad en los armarios.

5. Busca alternativas aceptables. Redirige el comportamiento del tu hijo.
Ejemplo: Si no quieres que tu hijo construya un fuerte en el comedor, no digas simplemente no. Dile donde sí puede construir uno.

6. Demuestra cómo quieres que tu hijo se comporte.
Ejemplo: Si tu hijo tira de la cola a un gato, muéstrale cómo se cuida a un gato. No confíes sólo en las palabras.

7. Da elecciones más que ordenes.Tomar decisiones otorga poder a los niños. Las órdenes invitan a una lucha de poder.
Ejemplo: “¿Te gustaría lavarte los dientes antes o después de ponerte el pijama¡”

8. Haz pequeñas concesiones.
Ejemplo: “Dejaré que te saltes el lavarte los dientes esta noche porque estas muy cansado”.

9. Proporciona un periodo de preparación.
Ejemplo: Si tienes invitados para cenar, dile a tu hijo cómo esperas que se comporte. Se específico. El role-playing puede ayudar a preparar al niño para situaciones potencialmente difíciles.

10. Deja que ocurran las consecuencias naturales (cuando sea apropiado). No rescates demasiado.
Ejemplo: Un niño que no cuelga su traje de baño y su toalla podría encontrarlos todavía mojados al día siguiente. (Pero no crees consecuencias artificiales).

11. Comunica tus propios sentimientos. Di al niño cómo te afecta su comportamiento.
Ejemplo: “Estoy cansado de recoger migas en el salón”.

12. Usa acciones cuando sea necesario.
Ejemplo: Si tu hijo insiste en cruzar la calle corriendo, agárrale la mano firmemente (mientras le explicas los peligros).

13. Abraza a tu hijo. Los niños que se comportan de forma agresiva u odiosa se pueden beneficiar del abrazo, de un modo amoroso y compasivo, que les permita canalizar sus sentimientos reprimidos en lágrimas curativas.

14. Retira a tu hijo de la situación y quédate con el. Usa el tiempo para escuchar, compartir sentimientos, abrazar a tu hijo, y resolver conflictos.

15. Hacerlo juntos. Se juguetón. Muchas situaciones de conflicto se pueden convertir en juegos.
Ejemplo: “Hagamos que somos los siete enanitos mientras limpiamos.” “Hagamos turnos cepillándonos los dientes el uno al otro.”

16. Distiende la situación con risas.
Ejemplo: Si tu hijo esta enfadado contigo, invítale a expresar su enfado con una divertida pelea de almohadas contigo. Juega tu parte rindiéndote dramáticamente. La risa ayuda a resolver la rabia y los sentimientos de impotencia.

17. Haz un trato, negocia.
Ejemplo: Si estás preparado para irte del parque y tu hijo se lo está pasando bien, alcanza un acuerdo con él acerca del número de veces que podrá tirarse del tobogán antes de irse.

18. Hacer juntos resolución de conflictos. Discute los conflictos en curso con tu hijo, expón tus propias necesidades, y pídele ayuda para encontrar soluciones. Determina las normas junto con tu hijo. Ten reuniones familiares.

19. Revisa tus expectativas. Los niños pequeños tienen sentimientos y necesidades intensos y son naturalmente ruidosos, curiosos, desordenados, tercos, impacientes, exigentes, creativos, despistados, miedosos, egocéntricos, y llenos de energía. Trata de aceptarlos como son.

20. Tómate un descanso. Abandona la habitación y haz lo que necesites para recuperar la compostura y el buen juicio.
Ejemplo: Llama a un amigo, llora, medita, o date una ducha.

Articulo original aqui
12:32 p.m. Unknown

1. Busca necesidades subyacentes.
Ejemplo: Da algo a tu hijo con lo que jugar mientras haces cola.

2. Ofrece información y razones.
Ejemplo: Si tu hijo colorea la pared, explica porqué coloreamos sólo en papel.

3. Busca sentimientos subyacentes. Reconoce, acepta y escucha los sentimientos.
Ejemplo: Si tu hijo pega a su hermana pequeña, anímale a que exprese su enfado y sus celos de manera inofensiva. él podría necesitar llorar o rabiar.

4. Cambia el entorno. A veces es más fácil que tratar de cambiar al niño.
Ejemplo: Si tu hijo saca cosas de los armarios de la cocina repetidamente, pon un cierre de seguridad en los armarios.

5. Busca alternativas aceptables. Redirige el comportamiento del tu hijo.
Ejemplo: Si no quieres que tu hijo construya un fuerte en el comedor, no digas simplemente no. Dile donde sí puede construir uno.

6. Demuestra cómo quieres que tu hijo se comporte.
Ejemplo: Si tu hijo tira de la cola a un gato, muéstrale cómo se cuida a un gato. No confíes sólo en las palabras.

7. Da elecciones más que ordenes.Tomar decisiones otorga poder a los niños. Las órdenes invitan a una lucha de poder.
Ejemplo: “¿Te gustaría lavarte los dientes antes o después de ponerte el pijama¡”

8. Haz pequeñas concesiones.
Ejemplo: “Dejaré que te saltes el lavarte los dientes esta noche porque estas muy cansado”.

9. Proporciona un periodo de preparación.
Ejemplo: Si tienes invitados para cenar, dile a tu hijo cómo esperas que se comporte. Se específico. El role-playing puede ayudar a preparar al niño para situaciones potencialmente difíciles.

10. Deja que ocurran las consecuencias naturales (cuando sea apropiado). No rescates demasiado.
Ejemplo: Un niño que no cuelga su traje de baño y su toalla podría encontrarlos todavía mojados al día siguiente. (Pero no crees consecuencias artificiales).

11. Comunica tus propios sentimientos. Di al niño cómo te afecta su comportamiento.
Ejemplo: “Estoy cansado de recoger migas en el salón”.

12. Usa acciones cuando sea necesario.
Ejemplo: Si tu hijo insiste en cruzar la calle corriendo, agárrale la mano firmemente (mientras le explicas los peligros).

13. Abraza a tu hijo. Los niños que se comportan de forma agresiva u odiosa se pueden beneficiar del abrazo, de un modo amoroso y compasivo, que les permita canalizar sus sentimientos reprimidos en lágrimas curativas.

14. Retira a tu hijo de la situación y quédate con el. Usa el tiempo para escuchar, compartir sentimientos, abrazar a tu hijo, y resolver conflictos.

15. Hacerlo juntos. Se juguetón. Muchas situaciones de conflicto se pueden convertir en juegos.
Ejemplo: “Hagamos que somos los siete enanitos mientras limpiamos.” “Hagamos turnos cepillándonos los dientes el uno al otro.”

16. Distiende la situación con risas.
Ejemplo: Si tu hijo esta enfadado contigo, invítale a expresar su enfado con una divertida pelea de almohadas contigo. Juega tu parte rindiéndote dramáticamente. La risa ayuda a resolver la rabia y los sentimientos de impotencia.

17. Haz un trato, negocia.
Ejemplo: Si estás preparado para irte del parque y tu hijo se lo está pasando bien, alcanza un acuerdo con él acerca del número de veces que podrá tirarse del tobogán antes de irse.

18. Hacer juntos resolución de conflictos. Discute los conflictos en curso con tu hijo, expón tus propias necesidades, y pídele ayuda para encontrar soluciones. Determina las normas junto con tu hijo. Ten reuniones familiares.

19. Revisa tus expectativas. Los niños pequeños tienen sentimientos y necesidades intensos y son naturalmente ruidosos, curiosos, desordenados, tercos, impacientes, exigentes, creativos, despistados, miedosos, egocéntricos, y llenos de energía. Trata de aceptarlos como son.

20. Tómate un descanso. Abandona la habitación y haz lo que necesites para recuperar la compostura y el buen juicio.
Ejemplo: Llama a un amigo, llora, medita, o date una ducha.

Articulo original aqui

sábado, 3 de mayo de 2014


1. El castigo físico puede conducir a comportamiento agresivo.
Los niños que sufren castigos físicos son más propensos a golpear y morder a otros niños, convertirse en acosadores del parque de recreo, y tener arrebatos violentos de adultos.

2. El castigo físico puede conducir a la rebelión.
Los niños que sufren castigos físicos son más propensos a rebelarse contra sus padres y tener comportamientos de riesgo.

3. El castigo físico puede causar en los niños insensibilidad a las sensaciones físicas.
Los niños que sufren castigos físicos se vuelven insensibles a las señales de su cuerpo de dolor, hambre, plenitud, fatiga, y sobredosis de droga.

4. El castigo físico puede causar problemas sexuales.
Los niños que sufren castigos físicos en el culo pueden sufrir más adelante disfunciones sexuales o perversiones sexuales.

5. El castigo físico puede llevar más tarde a problemas emocionales.
Los niños que sufren castigos físicos son más propensos a sufrir ansiedad, depresión, y abuso de sustancias de adultos.

6. El castigo físico fracasa al enseñar habilidades de resolución de conflictos útiles.
Los niños que carecen de modelos para una comunicación constructiva son más propensos a tener dificultades en sus relaciones de adultos.

7. El castigo físico puede llevar a la mentira y el engaño.
Los niños que aprenden a evitar el castigo con mentiras serán más propensos a continuar con esta pauta de comportamiento a medida que se hagan mayores.

8. El castigo físico puede hacer que los niños teman a sus padres.
Los niños que no se sienten seguros en casa serán más propensos a abandonar su casa a una edad temprana y a rechazar los valores de sus padres.

9. El castigo físico es doloroso física y emocionalmente.
Los niños que sufren experiencias dolorosas frecuentes son más propensos a tener ansias de experiencias placenteras como el sexo y las drogas.

10. El castigo físico no funciona.
Aunque puede producir la obediencia temporal de los niños, pegar NO ayuda a los niños a aprender, volverse cooperativos, o desarrollar valores morales. Es el método de disciplina menos efectivo.

Articulo original aquí
2:20 p.m. Unknown

1. El castigo físico puede conducir a comportamiento agresivo.
Los niños que sufren castigos físicos son más propensos a golpear y morder a otros niños, convertirse en acosadores del parque de recreo, y tener arrebatos violentos de adultos.

2. El castigo físico puede conducir a la rebelión.
Los niños que sufren castigos físicos son más propensos a rebelarse contra sus padres y tener comportamientos de riesgo.

3. El castigo físico puede causar en los niños insensibilidad a las sensaciones físicas.
Los niños que sufren castigos físicos se vuelven insensibles a las señales de su cuerpo de dolor, hambre, plenitud, fatiga, y sobredosis de droga.

4. El castigo físico puede causar problemas sexuales.
Los niños que sufren castigos físicos en el culo pueden sufrir más adelante disfunciones sexuales o perversiones sexuales.

5. El castigo físico puede llevar más tarde a problemas emocionales.
Los niños que sufren castigos físicos son más propensos a sufrir ansiedad, depresión, y abuso de sustancias de adultos.

6. El castigo físico fracasa al enseñar habilidades de resolución de conflictos útiles.
Los niños que carecen de modelos para una comunicación constructiva son más propensos a tener dificultades en sus relaciones de adultos.

7. El castigo físico puede llevar a la mentira y el engaño.
Los niños que aprenden a evitar el castigo con mentiras serán más propensos a continuar con esta pauta de comportamiento a medida que se hagan mayores.

8. El castigo físico puede hacer que los niños teman a sus padres.
Los niños que no se sienten seguros en casa serán más propensos a abandonar su casa a una edad temprana y a rechazar los valores de sus padres.

9. El castigo físico es doloroso física y emocionalmente.
Los niños que sufren experiencias dolorosas frecuentes son más propensos a tener ansias de experiencias placenteras como el sexo y las drogas.

10. El castigo físico no funciona.
Aunque puede producir la obediencia temporal de los niños, pegar NO ayuda a los niños a aprender, volverse cooperativos, o desarrollar valores morales. Es el método de disciplina menos efectivo.

Articulo original aquí

La idea de que el ser humano nace con una naturaleza maligna está en la base de la actitud hacia los niños que tenemos en la cultura occidental. Normalmente se cree que los niños nacen con impulsos y tendencias inaceptables que no van a desaparecer a menos que se enseñe a los pequeños a controlarse y comportarse, lo que implica negar su naturaleza interna. Los defensores de esta teoría consideran que el papel de los padres es civilizar y domar la naturaleza salvaje de los niños.

Esta teoría presupone que los niños tienen el instinto de pegar y morder a otras personas, que no desean usar el lavabo ni aprender a compartir, cooperar o ayudar a otra persona, y que robarían, mentirían y destrozarían las cosas a no ser por la disciplina y la enseñanza de valores morales y normas sociales. Se incita a los padres a castigar a los niños que se "portan mal", para que éstos se sientan malos y culpables. La culpa es considerada como la gran fuerza motivadora tras un comportamiento socialmente aceptable. Los niños aprenden así a renunciar a sus impulsos indecentes y poco civilizados porque aman a sus padres, desean agradarlos y quieren ser amados por ellos.

Esta creencia ha hecho más daño que cualquier otra inventada por la humanidad. Es uno de los principales motivos por los que el mundo se halla en un estado tal de caos. Ha llegado a justificar la violencia, la coacción, la falta de amor, el aislamiento, las amenazas y la humillación bajo el disfraz de una buena "disciplina". Ha provocado que poblaciones enteras obedezcan ciegamente a figuras autoritarias y que sean incapaces de pensar claramente sobre su forma de actuación. Ha producido generaciones de adultos cargados con sentimientos de culpabilidad, miedo y vergüenza. Ha provocado que las necesidades reales do los niños quedaran insatisfechas, generando adultos que pasan por la vida intentando desesperada e infructuosamente satisfacer sus necesidades tempranas, buscando a alguien que les pueda amar, aceptar y comprender.

Si pudiéramos liberarnos de esta noción fuertemente arraigada y si pudiéramos tratar a un bebé desde el inicio con una actitud abierta y de aceptación, seríamos capaces de captar la esencia del ser humano real con su amplio potencial de bondad. Podríamos ver su tendencia innata hacia el crecimiento físico, mental y emocional, su deseo por entender el mundo, su asombrosa capacidad de dar y recibir amor, de cooperar con otros seres humanos, de aprender nuevas prácticas y de adquirir conocimiento. Podríamos ver la capacidad de alcanzar niveles más altos de potencial humano.

Si fuéramos capaces de satisfacer todas las necesidades do amor, comprensión, estimulación, proximidad física y sustento de este bebé, y si lo tratáramos con el mayor respeto y confianza, podríamos ver que no se convierte en un monstruo egoísta y destructivo, sino en un adulto responsable, inteligente, colaborador y amoroso.

Cuando los adultos tienen tendencia a la destrucción o la violencia, debemos asumir que fueron maltratados de pequeños. La gente no actúa de forma mala, estúpida o dañina a menos que haya experimentado un comportamiento doloroso por parte de los otros, o a menos que sus necesidades no hayan sido satisfechas en al niñez. Los estudios sobre criminales han mostrado repetidamente la existencia de malos tratos graves y tempranos en un ambiente que careció de comprensión de sus sentimientos y necesidades.

Articulo original aquí
2:17 p.m. Unknown

La idea de que el ser humano nace con una naturaleza maligna está en la base de la actitud hacia los niños que tenemos en la cultura occidental. Normalmente se cree que los niños nacen con impulsos y tendencias inaceptables que no van a desaparecer a menos que se enseñe a los pequeños a controlarse y comportarse, lo que implica negar su naturaleza interna. Los defensores de esta teoría consideran que el papel de los padres es civilizar y domar la naturaleza salvaje de los niños.

Esta teoría presupone que los niños tienen el instinto de pegar y morder a otras personas, que no desean usar el lavabo ni aprender a compartir, cooperar o ayudar a otra persona, y que robarían, mentirían y destrozarían las cosas a no ser por la disciplina y la enseñanza de valores morales y normas sociales. Se incita a los padres a castigar a los niños que se "portan mal", para que éstos se sientan malos y culpables. La culpa es considerada como la gran fuerza motivadora tras un comportamiento socialmente aceptable. Los niños aprenden así a renunciar a sus impulsos indecentes y poco civilizados porque aman a sus padres, desean agradarlos y quieren ser amados por ellos.

Esta creencia ha hecho más daño que cualquier otra inventada por la humanidad. Es uno de los principales motivos por los que el mundo se halla en un estado tal de caos. Ha llegado a justificar la violencia, la coacción, la falta de amor, el aislamiento, las amenazas y la humillación bajo el disfraz de una buena "disciplina". Ha provocado que poblaciones enteras obedezcan ciegamente a figuras autoritarias y que sean incapaces de pensar claramente sobre su forma de actuación. Ha producido generaciones de adultos cargados con sentimientos de culpabilidad, miedo y vergüenza. Ha provocado que las necesidades reales do los niños quedaran insatisfechas, generando adultos que pasan por la vida intentando desesperada e infructuosamente satisfacer sus necesidades tempranas, buscando a alguien que les pueda amar, aceptar y comprender.

Si pudiéramos liberarnos de esta noción fuertemente arraigada y si pudiéramos tratar a un bebé desde el inicio con una actitud abierta y de aceptación, seríamos capaces de captar la esencia del ser humano real con su amplio potencial de bondad. Podríamos ver su tendencia innata hacia el crecimiento físico, mental y emocional, su deseo por entender el mundo, su asombrosa capacidad de dar y recibir amor, de cooperar con otros seres humanos, de aprender nuevas prácticas y de adquirir conocimiento. Podríamos ver la capacidad de alcanzar niveles más altos de potencial humano.

Si fuéramos capaces de satisfacer todas las necesidades do amor, comprensión, estimulación, proximidad física y sustento de este bebé, y si lo tratáramos con el mayor respeto y confianza, podríamos ver que no se convierte en un monstruo egoísta y destructivo, sino en un adulto responsable, inteligente, colaborador y amoroso.

Cuando los adultos tienen tendencia a la destrucción o la violencia, debemos asumir que fueron maltratados de pequeños. La gente no actúa de forma mala, estúpida o dañina a menos que haya experimentado un comportamiento doloroso por parte de los otros, o a menos que sus necesidades no hayan sido satisfechas en al niñez. Los estudios sobre criminales han mostrado repetidamente la existencia de malos tratos graves y tempranos en un ambiente que careció de comprensión de sus sentimientos y necesidades.

Articulo original aquí
A medida que padres y educadores preocupados han tomado conciencia de los peligros del castigo físico, el Tiempo Fuera ha emergido como una herramienta de disciplina muy popular. A los niños que se portan mal, se les manda a sentarse quietos en una silla o ir a sus habitaciones para calmarse y pensar sobre lo que han hecho. Después de un periodo de tiempo, se les permite volver al grupo o unirse a la familia, siempre que se comporten "de manera apropiada". El periodo de tiempo designado es normalmente de un minuto por cada año de edad, y los niños que abandonan la silla o la habitación antes de que el tiempo termine son mandados de vuelta por el periodo de tiempo completo otra vez. Algunos libros recomiendan una norma adicional de silencio, y sugieren que el periodo de tiempo se repita si se rompe el silencio. En cualquier caso, a los padres que usan este método se les prometen rápidos y fáciles resultados.

El Tiempo Fuera proviene del movimiento conductista basado en el trabajo del psicólogo B. F. Skinner. Su teoría del condicionamiento operante afirma que los niños se comportarán de determinada manera si reciben premios por hacerlo ("refuerzo positivo"), y que el comportamiento no deseado puede ser reducido retirando premios o provocando dolor (ambos son calificados "castigo"). Skinner mismo creía que todas las formas de castigo eran medios inapropiados para controlar el comportamiento de los niños.1 Aún así, mientras pegar está disminuyendo en los Estados Unidos y en otros paises, la retirada de amor y la atención perdura como un medio aceptable de control.

Bajo la superficie

Usar Tiempo Fuera parece menos perjudicial que pegar, dar una paliza, o gritar, porque no involucra abuso físico o verbal. Por lo tanto se piensa que representa algún grado de progreso en nuestra continua lucha por hacer de este mundo un sitio mejor para los niños. Según muchos educadores y psicólogos, sin embargo, el Tiempo Fuera no es tan inocente como parece y es, además, una manera de disciplinar a los niños emocionalmente perjudicial. De hecho, la Asociación Nacional para la Educación en la Infancia (National Association for the Education of Young Children) incluye el uso del Tiempo Fuera en una lista de medidas disciplinarias perjudiciales, junto con el castigo físico, criticar, culpar, y avergonzar. 2

Bajo la superficie, el Tiempo Fuera es un enfoque autoritario y, como tal, puede funcionar sólo entre niños entrenados para cumplir con el poder y la autoridad de los adultos. Los niños entrenados para conformarse ante tales medidas saben que las consecuencias de desobedecer son peores que las de seguir los mandatos. Los niños que no han sido criados en un ambiente autoritario lo más probable es que se nieguen a ir a otra habitación o a sentarse en una silla.

¿Cómo aprende un niño las consecuencias de la desobediencia? Los partidarios del Tiempo Fuera aconsejan a los padres la retirada de todos los privilegios como la TV, juguetes, música, etc., hasta que se haya conseguido la conformidad del niño. Siempre está la amenaza de la privación o de mayores penalizaciones. En algunas familias puede haber incluso una amenaza tácita de violencia. Aunque el método parece bastante inocente, requiere de una historia pasada de autoritarismo punitivo que hace a los niños lo suficientemente dóciles como para obedecer.

Los partidarios afirman que el Tiempo Fuera no es una forma de castigo. Usan terminología como "consecuencias", "tiempo de renovación", o "periodo de inactividad" para hacer que este enfoque suene benévolo. Lamentablemente, esta terminología no amenazante ha llevado a los padres a pensar que este enfoque es inofensivo.

Desde el punto de vista de un niño, el Tiempo Fuera es sin duda experimentado como castigo. ¿Quién quiere ser aislado del grupo y ser totalmente ignorado? Es bastante probable que los niños vean esta forma de aislamiento como abandono y pérdida del amor. Y mientras los padres tienen a menudo la precaución de proporcionar reafirmación de su amor y de distinguir entre el niño y el comportamiento indisciplinado ("Te quiero, pero necesitas ir a tu habitación cinco minutos porque lo que has hecho es inaceptable"), sus acciones hablan mucho más alto que sus palabras.

Los niños menores de siete años simplemente no tienen la capacidad de procesar palabras de la misma forma que lo hacen los adultos.3 La experiencia concreta y las percepciones de la realidad producen un impacto mucho más fuerte que el lenguaje. Ser aislado e ignorado es interpretado como "Nadie quiere estar conmigo ahora mismo. Por lo tanto debo de ser malo e incapaz de inspirar amor", y ninguna palabra amorosa, por bien intencionada que sea, puede invalidar ese sentimiento de rechazo.

Nada es más aterrador para un niño que la retirada de amor. Junto con el miedo aparece la inseguridad, ansiedad, confusión, rabia, resentimiento y baja autoestima. El Tiempo Fuera puede también causar vergüenza y humillación, especialmente cuando se usa en presencia de otros niños. En el mundo de la experiencia del niño, el tiempo fuera es absolutamente punitivo.

Los sentimientos dolorosos son una consideración; la información que se comunica acerca de las relaciones es otra. ¿Qué mensaje estamos dando a nuestros hijos al demostrarles que el amor y la atención son mercancías para repartir o retener con el propósito de controlar a otros? ¿Es esta una habilidad de resolución de conflictos que será útil para ellos? ¿Cómo influirá en su habilidad para interactuar con amigos, y algún día con un cónyuge o compañero de trabajo? ¿No sería mejor enseñar a los niños habilidades de resolución de conflictos útiles desde el principio, más que mandar el mensaje de que la única manera de solucionar conflictos es cortar la comunicación?

Aunque el problema con el Tiempo Fuera es en gran parte invisible, un aspecto es manifiestamente obvio: en cierto momento deja de funcionar. Los partidarios de este enfoque admiten que es efectivo sólo hasta la edad de nueve años. ¿Puedes imaginarte diciéndole a un adolescente, que puede ser más alto que tú, que se siente en una silla mientras le ignoras? Los adolescentes que tienen algún sentido de su propia autoestima se reirán ante semejante orden. La versión para adolescentes del Tiempo Fuera es la práctica de castigar a los adolescentes no dejándoles salir los fines de semana o por las noches. Pero este método sólo lleva al resentimiento, la resistencia y el engaño.

De hecho, cualquier método basado en el poder y el autoritarismo deberá ser finalmente abandonado, simplemente porque los padres dejan de tener poder.4 Los padres de adolescentes se enfrentan a una serie de dificultades totalmente nuevas cuando sus métodos de control de "probada eficacia" resultan completamente ineficaces. Los padres que adoptan métodos no autoritarios desde el principio, por otra parte, son capaces de prevenir las luchas de poder, así como los problemas de disciplina que tan a menudo aparecen en la adolescencia.

Consecuencias Escondidas

El uso del Tiempo Fuera conduce a multitud de problemas escondidos. Uno de ellos, cuando imponemos un Tiempo Fuera a niños que están llorando o enfurecidos, les damos el mensaje de que no les queremos a nuestro alrededor cuando están disgustados. Con la certeza de que no les escucharemos, pronto podrían dejar de acudir a nosotros con sus problemas.

Más aún, esos niños pueden aprender a suprimir sus sentimientos, especialmente si insistimos en el Tiempo Fuera en silencio. ¿Hemos olvidado que llorar y rabiar son mecanismos sanos de liberación de la tensión que ayudan a aliviar la tristeza y la frustración?5, 6, 7 ¿Hemos ignorado la investigación que demuestra que las hormonas del estrés son excretadas a través de las lágrimas, y que de ese modo posiblemente se reducen los efectos del estrés y se restaura el balance químico del cuerpo?8 Enseñando a nuestros niños a suprimir sus lágrimas, estaremos en realidad aumentando su susceptibilidad a una variedad de desequilibrios emocionales y físicos. La psicoterapeuta suiza Dr. Alice Miller sostiene que una de las cosas más devastadoras que le hacemos a los niños es negarles la libertad para expresar su rabia y sufrimiento.9

Un problema adicional es que el uso del Tiempo Fuera no trata la causa subyacente del "comportamiento inapropiado". Los niños actúan de maneras específicas por buenas razones, aunque pueden no ser conscientes de ello. La mayor parte del comportamiento no deseado puede ser explicado por uno de estos tres factores: el niño está tratando de satisfacer una necesidad legítima, le falta información o es demasiado joven para comprender, o se siente disgustado (frustrado, triste, asustado, confundido, celoso, o inseguro). Cuando tratamos de cambiar el comportamiento sin tratar esos sentimientos y necesidades, no ayudamos a nuestros niños en absoluto. ¿Por qué? Porque el problema subyacente todavía estará ahí. Enseñar a los niños a cumplir con nuestros deseos no resuelve los problemas más profundos.

Por ejemplo, los hermanos que son separados y mandados a sus habitaciones repetidamente cuando pelean pueden aprender al final a dejar de pelear delante de sus padres. Sus sentimientos no resueltos de celos y odio, sin embargo, pueden ser expresados en formas mas enrevesadas, o pueden cargar con su resentimiento hasta la edad adulta. Reducir los síntomas de un problema no soluciona el problema.

Los padres han sido llevados a creer que los niños usarán el Tiempo Fuera para pensar acerca de lo que hicieron y recuperar algún atisbo de autocontrol. En realidad, cuando los niños se portan de manera inapropiada, con agresividad, o de manera odiosa, están a menudo albergando sentimientos reprimidos tan fuertes que son incapaces de pensar con claridad acerca de sus acciones. Mucho más útil que el aislamiento es la escucha atenta de alguien que pueda fomentar la expresión de sentimientos sinceros. El sano alivio que proporciona hablar, llorar, o rabiar puede incluso prevenir la recurrencia de un comportamiento no deseado.

Abrazar a los niños que golpean o muerden es mucho más efectivo que aislarles. Un abrazo firme pero con amor crea seguridad y calidez mientras protege a otros niños de hacerse daño. También invita a la expresión de sentimientos genuinos (a través del llanto y la rabieta) mientras se asegura al niño de la indestructibilidad del vínculo padre-hijo.10 Es paradójico, pero cierto8 los niños necesitan más amor y atención cuando menos se lo merecen. Decirle a un niño violento que se siente quieto rara vez logra algo constructivo y sólo contribuye a aumentar la represión de la rabia y sentimientos de alienación.

No es necesario aislar a los niños y retener nuestro amor para enseñarles como comportarse bien. De hecho, es totalmente posible ayudar a los niños a aprender a ser cooperativos y miembros decentes de la sociedad sin usar nunca castigos, premios, o consecuencias artificiales de ninguna clase. Ningún método rápido y fácil resolverá todos los conflictos. En su lugar, necesitamos tratar cada situación como el único desafío que es, y tratar de ser flexibles y creativos, al mismo tiempo que damos a nuestros niños el amor y respeto que merecen.

NOTAS
  1. Robert D. Nye, "B.F. Skinner and Radical Behaviorism," Three Views of Man (Belmont, CA: Wadsworth Publishing Company, Inc., 1975), p. 51
  2. "Avoiding 'Me Against You' Discipline," Young Children, Vol. 44, No. 1. (Washington DC: National Association for the Education of Young Children, November 1988), p. 27.
  3. Jerome S. Bruner, "The Course of Cognitive Growth," American Psychologist 19 (1964), pp. 1-15.
  4. Thomas Gordon, Parent Effectiveness Training (Three Rivers Press, 2000), pp. 193-194. (En español: Tecnicas eficaces para padres. Editorial Medici)
  5. Aletha J. Solter, The Aware Baby (Goleta, CA: Shining Star Press, 2001), pp. 39-41. (En español: Mi bebé lo entiende todo. Editorial Medici)
  6. Aletha J. Solter, Helping Young Children Flourish (Goleta, CA: Shining Star Press, 1989), pp. 5-9. (En español: Mi niño lo entiende todo. Editorial Medici)
  7. Aletha J. Solter, Tears and Tantrums (Goleta, CA: Shining Star Press, 1998), pp. 13-32. (En español: Llantos y rabietas. Editorial Medici)
  8. William H. Frey II, and Muriel Langseth, Crying: the Mystery of Tears, (Minneapolis: Winston Press, 1985), pp. 45-58.
  9. Alice Miller, For Your Own Good: Hidden Cruelty in Child-Rearing and the Roots of Violence, (New York: Farrar, Straus, Giroux), pp. 106, 259. (En español: Por tu propio bien: Raíces de la violencia en la educación del niño. Tusquet Editores)
  10. Martha G. Welch, Holding Time (New York: Simon and Schuster, Inc., 1988), pp. 42-43.

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2:14 p.m. Unknown
A medida que padres y educadores preocupados han tomado conciencia de los peligros del castigo físico, el Tiempo Fuera ha emergido como una herramienta de disciplina muy popular. A los niños que se portan mal, se les manda a sentarse quietos en una silla o ir a sus habitaciones para calmarse y pensar sobre lo que han hecho. Después de un periodo de tiempo, se les permite volver al grupo o unirse a la familia, siempre que se comporten "de manera apropiada". El periodo de tiempo designado es normalmente de un minuto por cada año de edad, y los niños que abandonan la silla o la habitación antes de que el tiempo termine son mandados de vuelta por el periodo de tiempo completo otra vez. Algunos libros recomiendan una norma adicional de silencio, y sugieren que el periodo de tiempo se repita si se rompe el silencio. En cualquier caso, a los padres que usan este método se les prometen rápidos y fáciles resultados.

El Tiempo Fuera proviene del movimiento conductista basado en el trabajo del psicólogo B. F. Skinner. Su teoría del condicionamiento operante afirma que los niños se comportarán de determinada manera si reciben premios por hacerlo ("refuerzo positivo"), y que el comportamiento no deseado puede ser reducido retirando premios o provocando dolor (ambos son calificados "castigo"). Skinner mismo creía que todas las formas de castigo eran medios inapropiados para controlar el comportamiento de los niños.1 Aún así, mientras pegar está disminuyendo en los Estados Unidos y en otros paises, la retirada de amor y la atención perdura como un medio aceptable de control.

Bajo la superficie

Usar Tiempo Fuera parece menos perjudicial que pegar, dar una paliza, o gritar, porque no involucra abuso físico o verbal. Por lo tanto se piensa que representa algún grado de progreso en nuestra continua lucha por hacer de este mundo un sitio mejor para los niños. Según muchos educadores y psicólogos, sin embargo, el Tiempo Fuera no es tan inocente como parece y es, además, una manera de disciplinar a los niños emocionalmente perjudicial. De hecho, la Asociación Nacional para la Educación en la Infancia (National Association for the Education of Young Children) incluye el uso del Tiempo Fuera en una lista de medidas disciplinarias perjudiciales, junto con el castigo físico, criticar, culpar, y avergonzar. 2

Bajo la superficie, el Tiempo Fuera es un enfoque autoritario y, como tal, puede funcionar sólo entre niños entrenados para cumplir con el poder y la autoridad de los adultos. Los niños entrenados para conformarse ante tales medidas saben que las consecuencias de desobedecer son peores que las de seguir los mandatos. Los niños que no han sido criados en un ambiente autoritario lo más probable es que se nieguen a ir a otra habitación o a sentarse en una silla.

¿Cómo aprende un niño las consecuencias de la desobediencia? Los partidarios del Tiempo Fuera aconsejan a los padres la retirada de todos los privilegios como la TV, juguetes, música, etc., hasta que se haya conseguido la conformidad del niño. Siempre está la amenaza de la privación o de mayores penalizaciones. En algunas familias puede haber incluso una amenaza tácita de violencia. Aunque el método parece bastante inocente, requiere de una historia pasada de autoritarismo punitivo que hace a los niños lo suficientemente dóciles como para obedecer.

Los partidarios afirman que el Tiempo Fuera no es una forma de castigo. Usan terminología como "consecuencias", "tiempo de renovación", o "periodo de inactividad" para hacer que este enfoque suene benévolo. Lamentablemente, esta terminología no amenazante ha llevado a los padres a pensar que este enfoque es inofensivo.

Desde el punto de vista de un niño, el Tiempo Fuera es sin duda experimentado como castigo. ¿Quién quiere ser aislado del grupo y ser totalmente ignorado? Es bastante probable que los niños vean esta forma de aislamiento como abandono y pérdida del amor. Y mientras los padres tienen a menudo la precaución de proporcionar reafirmación de su amor y de distinguir entre el niño y el comportamiento indisciplinado ("Te quiero, pero necesitas ir a tu habitación cinco minutos porque lo que has hecho es inaceptable"), sus acciones hablan mucho más alto que sus palabras.

Los niños menores de siete años simplemente no tienen la capacidad de procesar palabras de la misma forma que lo hacen los adultos.3 La experiencia concreta y las percepciones de la realidad producen un impacto mucho más fuerte que el lenguaje. Ser aislado e ignorado es interpretado como "Nadie quiere estar conmigo ahora mismo. Por lo tanto debo de ser malo e incapaz de inspirar amor", y ninguna palabra amorosa, por bien intencionada que sea, puede invalidar ese sentimiento de rechazo.

Nada es más aterrador para un niño que la retirada de amor. Junto con el miedo aparece la inseguridad, ansiedad, confusión, rabia, resentimiento y baja autoestima. El Tiempo Fuera puede también causar vergüenza y humillación, especialmente cuando se usa en presencia de otros niños. En el mundo de la experiencia del niño, el tiempo fuera es absolutamente punitivo.

Los sentimientos dolorosos son una consideración; la información que se comunica acerca de las relaciones es otra. ¿Qué mensaje estamos dando a nuestros hijos al demostrarles que el amor y la atención son mercancías para repartir o retener con el propósito de controlar a otros? ¿Es esta una habilidad de resolución de conflictos que será útil para ellos? ¿Cómo influirá en su habilidad para interactuar con amigos, y algún día con un cónyuge o compañero de trabajo? ¿No sería mejor enseñar a los niños habilidades de resolución de conflictos útiles desde el principio, más que mandar el mensaje de que la única manera de solucionar conflictos es cortar la comunicación?

Aunque el problema con el Tiempo Fuera es en gran parte invisible, un aspecto es manifiestamente obvio: en cierto momento deja de funcionar. Los partidarios de este enfoque admiten que es efectivo sólo hasta la edad de nueve años. ¿Puedes imaginarte diciéndole a un adolescente, que puede ser más alto que tú, que se siente en una silla mientras le ignoras? Los adolescentes que tienen algún sentido de su propia autoestima se reirán ante semejante orden. La versión para adolescentes del Tiempo Fuera es la práctica de castigar a los adolescentes no dejándoles salir los fines de semana o por las noches. Pero este método sólo lleva al resentimiento, la resistencia y el engaño.

De hecho, cualquier método basado en el poder y el autoritarismo deberá ser finalmente abandonado, simplemente porque los padres dejan de tener poder.4 Los padres de adolescentes se enfrentan a una serie de dificultades totalmente nuevas cuando sus métodos de control de "probada eficacia" resultan completamente ineficaces. Los padres que adoptan métodos no autoritarios desde el principio, por otra parte, son capaces de prevenir las luchas de poder, así como los problemas de disciplina que tan a menudo aparecen en la adolescencia.

Consecuencias Escondidas

El uso del Tiempo Fuera conduce a multitud de problemas escondidos. Uno de ellos, cuando imponemos un Tiempo Fuera a niños que están llorando o enfurecidos, les damos el mensaje de que no les queremos a nuestro alrededor cuando están disgustados. Con la certeza de que no les escucharemos, pronto podrían dejar de acudir a nosotros con sus problemas.

Más aún, esos niños pueden aprender a suprimir sus sentimientos, especialmente si insistimos en el Tiempo Fuera en silencio. ¿Hemos olvidado que llorar y rabiar son mecanismos sanos de liberación de la tensión que ayudan a aliviar la tristeza y la frustración?5, 6, 7 ¿Hemos ignorado la investigación que demuestra que las hormonas del estrés son excretadas a través de las lágrimas, y que de ese modo posiblemente se reducen los efectos del estrés y se restaura el balance químico del cuerpo?8 Enseñando a nuestros niños a suprimir sus lágrimas, estaremos en realidad aumentando su susceptibilidad a una variedad de desequilibrios emocionales y físicos. La psicoterapeuta suiza Dr. Alice Miller sostiene que una de las cosas más devastadoras que le hacemos a los niños es negarles la libertad para expresar su rabia y sufrimiento.9

Un problema adicional es que el uso del Tiempo Fuera no trata la causa subyacente del "comportamiento inapropiado". Los niños actúan de maneras específicas por buenas razones, aunque pueden no ser conscientes de ello. La mayor parte del comportamiento no deseado puede ser explicado por uno de estos tres factores: el niño está tratando de satisfacer una necesidad legítima, le falta información o es demasiado joven para comprender, o se siente disgustado (frustrado, triste, asustado, confundido, celoso, o inseguro). Cuando tratamos de cambiar el comportamiento sin tratar esos sentimientos y necesidades, no ayudamos a nuestros niños en absoluto. ¿Por qué? Porque el problema subyacente todavía estará ahí. Enseñar a los niños a cumplir con nuestros deseos no resuelve los problemas más profundos.

Por ejemplo, los hermanos que son separados y mandados a sus habitaciones repetidamente cuando pelean pueden aprender al final a dejar de pelear delante de sus padres. Sus sentimientos no resueltos de celos y odio, sin embargo, pueden ser expresados en formas mas enrevesadas, o pueden cargar con su resentimiento hasta la edad adulta. Reducir los síntomas de un problema no soluciona el problema.

Los padres han sido llevados a creer que los niños usarán el Tiempo Fuera para pensar acerca de lo que hicieron y recuperar algún atisbo de autocontrol. En realidad, cuando los niños se portan de manera inapropiada, con agresividad, o de manera odiosa, están a menudo albergando sentimientos reprimidos tan fuertes que son incapaces de pensar con claridad acerca de sus acciones. Mucho más útil que el aislamiento es la escucha atenta de alguien que pueda fomentar la expresión de sentimientos sinceros. El sano alivio que proporciona hablar, llorar, o rabiar puede incluso prevenir la recurrencia de un comportamiento no deseado.

Abrazar a los niños que golpean o muerden es mucho más efectivo que aislarles. Un abrazo firme pero con amor crea seguridad y calidez mientras protege a otros niños de hacerse daño. También invita a la expresión de sentimientos genuinos (a través del llanto y la rabieta) mientras se asegura al niño de la indestructibilidad del vínculo padre-hijo.10 Es paradójico, pero cierto8 los niños necesitan más amor y atención cuando menos se lo merecen. Decirle a un niño violento que se siente quieto rara vez logra algo constructivo y sólo contribuye a aumentar la represión de la rabia y sentimientos de alienación.

No es necesario aislar a los niños y retener nuestro amor para enseñarles como comportarse bien. De hecho, es totalmente posible ayudar a los niños a aprender a ser cooperativos y miembros decentes de la sociedad sin usar nunca castigos, premios, o consecuencias artificiales de ninguna clase. Ningún método rápido y fácil resolverá todos los conflictos. En su lugar, necesitamos tratar cada situación como el único desafío que es, y tratar de ser flexibles y creativos, al mismo tiempo que damos a nuestros niños el amor y respeto que merecen.

NOTAS
  1. Robert D. Nye, "B.F. Skinner and Radical Behaviorism," Three Views of Man (Belmont, CA: Wadsworth Publishing Company, Inc., 1975), p. 51
  2. "Avoiding 'Me Against You' Discipline," Young Children, Vol. 44, No. 1. (Washington DC: National Association for the Education of Young Children, November 1988), p. 27.
  3. Jerome S. Bruner, "The Course of Cognitive Growth," American Psychologist 19 (1964), pp. 1-15.
  4. Thomas Gordon, Parent Effectiveness Training (Three Rivers Press, 2000), pp. 193-194. (En español: Tecnicas eficaces para padres. Editorial Medici)
  5. Aletha J. Solter, The Aware Baby (Goleta, CA: Shining Star Press, 2001), pp. 39-41. (En español: Mi bebé lo entiende todo. Editorial Medici)
  6. Aletha J. Solter, Helping Young Children Flourish (Goleta, CA: Shining Star Press, 1989), pp. 5-9. (En español: Mi niño lo entiende todo. Editorial Medici)
  7. Aletha J. Solter, Tears and Tantrums (Goleta, CA: Shining Star Press, 1998), pp. 13-32. (En español: Llantos y rabietas. Editorial Medici)
  8. William H. Frey II, and Muriel Langseth, Crying: the Mystery of Tears, (Minneapolis: Winston Press, 1985), pp. 45-58.
  9. Alice Miller, For Your Own Good: Hidden Cruelty in Child-Rearing and the Roots of Violence, (New York: Farrar, Straus, Giroux), pp. 106, 259. (En español: Por tu propio bien: Raíces de la violencia en la educación del niño. Tusquet Editores)
  10. Martha G. Welch, Holding Time (New York: Simon and Schuster, Inc., 1988), pp. 42-43.

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El abuso emocional contra los niños puede llevar en la edad adulta a drogadicción, rabia, a una percepción de sí severamente dañada y a la incapacidad de desarrollar lazos sinceros con los demás.

Soy un abogado que tiene una especialidad inusual. Mis clientes son todos niños – niños dañados que fueron abusados sexualmente, físicamente, privados de comida, ignorados, abandonados o heridos en alguna de las miles de maneras de lastimar al otro. Cuando me preguntan “¿Cuál es el peor caso que trataste?”, me cuesta dar una respuesta. Pero lo he pensado y lo pienso todo el tiempo: entre las variadas formas de abuso, puede que el abuso emocional sea la más cruel y duradera de todas.

El abuso emocional es la anulación sistemática de la otra persona. Puede ser deliberada o subconsciente (o las dos cosas), pero en todo caso es un tipo de comportamiento, no un acontecimiento aislado. Su propósito es dañar la imagen de sí mismo del niño hasta el punto en que el niño llega a considerarse indigno – de respeto, de amistad, del derecho natural de cada niño: amor y protección.

El abuso emocional puede ser igual de intencionado como un disparo: “Eres gordo. Eres estúpido. Eres feo.”

El abuso emocional puede ser activo: “Nunca serás tan exitoso como tu hermano” (menosprecio), “Eres tan estúpido. Me da vergüenza que seas mi hijo” (humillación). También puede ser pasivo, cuando es el equivalente de la negligencia infantil. El hecho de que sea un abuso por omisión no lo hace menos dañino. La combinación de los dos tipos de abuso emocional – activo y pasivo – aumenta los efectos negativos de geométricamente.

El abuso emocional puede ser verbal, conductual, activo, pasivo, frecuente u ocasional. En todo caso, es igual de doloroso como el abuso físico. Y por lo general, el dolor que provoca dura mucho más. El amor de los padres es tan importante para un niño que el hecho de retenerlo puede frenar el crecimiento del niño igual que la malnutrición.

El niño abusado emocionalmente no solamente no tiene el amor de sus padres. Se le niega también el amor de sus hermanos porque éstos tienden a imitar el comportamiento de los padres. En lugar de aprender las cualidades que cada niño necesita en su vida adulta – la empatía, el apoyo, la protección –, los niños aprenden la brutalidad del orden jerárquico y continúan el ciclo.

El niño abusado emocionalmente se esfuerza a explicar a sus abusadores la conducta de éstos, pero termina ahogándose en un lago de autoculpa.

El abuso emocional es tanto el abuso más penetrante, como el maltrato menos comprendido. Sus víctimas son descartadas a menudo porque sus heridas no son visibles. En una época en la cual se divulgan cada día terribles nuevos abusos infantiles, el sufrimiento de los niños que padecen “solamente” el abuso emocional es a menudo trivializado. Estamos todos de acuerdo en que las víctimas del abuso físico o sexual necesitan tiempo y tratamiento especializado para curarse. Pero cuando se trata del abuso emocional, nos gusta pensar que las víctimas lo van a superar cuando se vuelvan adultos.

Esta manera de pensar es peligrosamente equivocada. El abuso emocional deja huellas en el corazón y altera el alma, y al igual que el cáncer, actúa sigilosamente en el interior y se puede extender si no se trata.

Con respecto al daño, no hay diferencia entre el abuso físico, sexual y emocional. La única diferencia es el arma elegida por el abusador. Me acuerdo de una mujer, cuyos abusadores habían muerto hace mucho tiempo, que decía que no había conseguido superar el dolor: “No fue solamente el incesto, sino la falta de amor. Si me hubiese amado, no me hubiese hecho lo que me hizo”.

El abuso emocional es único porque su propósito es hacer que la víctima se sienta culpable. El abuso emocional es un comportamiento repetitivo y finalmente cumulativo y muchas de sus víctimas tratan a sus hijos de la misma manera. A pesar de que muchas víctimas rechazan con valentía perpetuar el abuso, sus vidas están a menudo marcadas por una profunda tristeza, una imagen de ellas mismas severamente dañada y la incapacidad de dedicarse a los demás y desarrollar lazos auténticos con ellos.

Los niños abusados emocionalmente crecen con la percepción alterada, de manera que ven los comportamientos – el suyo y el de los demás – por un filtro distorsionado. Muchos niños abusados emocionalmente buscan una vida entera la aprobación (que ellos interpretan como “amor”) de los demás. Están tan ansiosos por recibir amor – y tan convencidos de que no lo merecen –, que son los candidatos perfectos para los abusos de pareja. La voz de ese niño abusado emocionalmente se escucha en el discurso de cada mujer maltratada: “Fue mi culpa. Parece que siempre termino provocándolo de alguna forma u otra”. Y el fracaso casi inevitable de estas relaciones adultas reafirma ese sentido de falta de mérito de la víctima del abuso emocional.

El abuso emocional condiciona al niño a que espere más abuso en su vida adulta. Es una bomba de tiempo, pero sus efectos son raramente visibles porque las personas emocionalmente abusadas tienden a implosionar, volviendo su rabia en contra de ellas mismas. Y cuando una persona se ve bien desde el exterior, nadie mira al interior para descubrir las heridas escondidas.

Las víctimas del abuso emocional que están en terapia varían mucho en edad, clase social, etnia y ocupación, pero manifiestan el mismo comportamiento destructivo: obesidad, drogadicción, anorexia, bulimia, violencia doméstica, abuso infantil, intento de suicidio, auto mutilación, depresión, ataques de ira. Lo que les determinó buscar ayuda fueron sus síntomas. Pero hasta dar con la causa que tienen en común – o sea el abuso emocional –, la recuperación es imposible.

Es esencial “romper el círculo” del abuso porque aunque no todas las víctimas del abuso emocional se conviertan en abusadores en la vida adulta, muchas de ellas llegan a humillarse y a subestimarse, dirigiendo así el abuso hacia ellas mismas.

El dolor no acaba una vez que la víctima del abuso emocional se convierte en adulto. Puede incluso empeorar. Me acuerdo de una mujer joven, una profesional exitosa, carismática y amable, estimada por todos que la conocían: “Nunca voy a tener hijos porque tengo miedo que voy a actuar como ellos”.

A diferencia de otras formas de abuso, los abusadores emocionales no niegan practicarlo. Muchos de ellos defienden enérgicamente su brutalidad psicológica, afirmando que el abuso emocional sirvió a sus hijos para endurecerse. Resulta que no es suficiente abandonar la creencia de que golpear a los niños produce buenos ciudadanos. También tenemos que abandonar la mentira de que el abuso emocional está bueno para los niños porque los prepara para la vida dura en un mundo duro.

El arma principal que emplean los abusadores emocionales es la imposición intencionada del sentimiento de culpa. Actúan igual que los prestamistas: no quieren que se les pague la “deuda” porque viven cómodamente del “interés”. Para las personas que tienen una imagen idealizada de la familia es aún más difícil no aceptar la culpa que el abusador les impuso. Éstas deben buscar la verdad – la pura verdad y no la versión distorsionada de los abusadores.

Es vital reconocer el abuso emocional por lo que es y esto es especialmente difícil, dado que se presenta en tantas formas y disfraces.

Un mito muy peligroso es pensar que para curarse es necesario perdonar al abusador. La víctima del abuso emocional se tiene que ayudar sola y no puede permitirse el lujo de andar preocupada por el destino y la rehabilitación del abusador. Concentrarse en la necesidad de entender y perdonar al abusador no hará más que entorpecer el proceso de auto curación de la víctima. El abuso emocional no deja cicatrices visibles, pero sí hace que las víctimas pierdan cierta parte de su potencial. Mientras la víctima esté concentrada en la comprensión y el perdón del abusador, este potencial permanecerá bloqueado. El abusador tiene que ganar su perdón. Y aunque el daño haya sido hecho con palabras, el perdón solo se puede obtener con hechos.

El abuso emocional amenaza con convertirse en una enfermedad nacional. La popularidad de la crueldad molesta, malintencionada que pasa por “diversión” es un mero ejemplo de esta realidad. Si la sociedad está en medio de una crisis moral y espiritual, la familia fundamentada en el abuso emocional no sobrevivirá. Observando la situación actual, parece que ya no hay marcha atrás.

La curación de los abusadores emocionales depende de la motivación de indagar en el origen de su conducta y del deseo verdadero de cambiar esa conducta. En ciertos casos es suficiente que el abusador vea lo que le está haciendo a su hijo – o mejor que sienta lo que provocó en él – para parar el abuso. En otros casos los abusadores necesitan ayuda y en otros la rehabilitación del abusador es imposible. Tales abusadores, cuya curación no es posible, han convertido la manipulación en su estilo de vida. Éstos construyen un sistema familiar en el que el niño nunca puede ganar el amor de sus padres.

Si eres víctima del abuso emocional, la auto ayuda es imposible hasta que no aprendas un modelo de auto referencia. Esto requiere crear tus propios estándares, decidir por ti mismo que significa “bueno” o “el bien”. Aceptar las etiquetas atribuidas por el abusador: “Eres loco. Eres desagradecido. No pasó como tú dices” no hace más que continuar el ciclo.

Las víctimas ya adultas del abuso emocional tienen dos opciones en la vida: crear su propio modelo de referencia o permanecer la víctima. Si tu imagen de sí ha sido hecha pedazos, si has sido profundamente herido y obligado a pensar que eso era culpa tuya, si buscas la aprobación de las personas que no pueden o no quieren dártela – estás jugando el papel que los abusadores te asignaron, o sea el papel de la víctima.

Es tiempo de rechazar ese papel y de escribir tu propio guión. Las víctimas del abuso emocional llevan el remedio en sus propias almas. La salvación consiste en aprender el auto respeto, ganar el respeto de los demás y convertir ese respeto en el requisito mínimo de todas las relaciones íntimas. Para el niño abusado emocionalmente, la curación es cuestión de perdonar – pero de perdonarse a sí mismo. Cada uno tiene que conseguir eso a su propia manera. Pero sólo el hecho de saber que mereces ser amado y respetado y de comprometerte a intentar perdonarte a ti mismo ya es un paso enorme.

Nunca es demasiado temprano – o tarde – para empezar.

Artículo traducido al español por Camelia Birta.
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12:24 p.m. Unknown
El abuso emocional contra los niños puede llevar en la edad adulta a drogadicción, rabia, a una percepción de sí severamente dañada y a la incapacidad de desarrollar lazos sinceros con los demás.

Soy un abogado que tiene una especialidad inusual. Mis clientes son todos niños – niños dañados que fueron abusados sexualmente, físicamente, privados de comida, ignorados, abandonados o heridos en alguna de las miles de maneras de lastimar al otro. Cuando me preguntan “¿Cuál es el peor caso que trataste?”, me cuesta dar una respuesta. Pero lo he pensado y lo pienso todo el tiempo: entre las variadas formas de abuso, puede que el abuso emocional sea la más cruel y duradera de todas.

El abuso emocional es la anulación sistemática de la otra persona. Puede ser deliberada o subconsciente (o las dos cosas), pero en todo caso es un tipo de comportamiento, no un acontecimiento aislado. Su propósito es dañar la imagen de sí mismo del niño hasta el punto en que el niño llega a considerarse indigno – de respeto, de amistad, del derecho natural de cada niño: amor y protección.

El abuso emocional puede ser igual de intencionado como un disparo: “Eres gordo. Eres estúpido. Eres feo.”

El abuso emocional puede ser activo: “Nunca serás tan exitoso como tu hermano” (menosprecio), “Eres tan estúpido. Me da vergüenza que seas mi hijo” (humillación). También puede ser pasivo, cuando es el equivalente de la negligencia infantil. El hecho de que sea un abuso por omisión no lo hace menos dañino. La combinación de los dos tipos de abuso emocional – activo y pasivo – aumenta los efectos negativos de geométricamente.

El abuso emocional puede ser verbal, conductual, activo, pasivo, frecuente u ocasional. En todo caso, es igual de doloroso como el abuso físico. Y por lo general, el dolor que provoca dura mucho más. El amor de los padres es tan importante para un niño que el hecho de retenerlo puede frenar el crecimiento del niño igual que la malnutrición.

El niño abusado emocionalmente no solamente no tiene el amor de sus padres. Se le niega también el amor de sus hermanos porque éstos tienden a imitar el comportamiento de los padres. En lugar de aprender las cualidades que cada niño necesita en su vida adulta – la empatía, el apoyo, la protección –, los niños aprenden la brutalidad del orden jerárquico y continúan el ciclo.

El niño abusado emocionalmente se esfuerza a explicar a sus abusadores la conducta de éstos, pero termina ahogándose en un lago de autoculpa.

El abuso emocional es tanto el abuso más penetrante, como el maltrato menos comprendido. Sus víctimas son descartadas a menudo porque sus heridas no son visibles. En una época en la cual se divulgan cada día terribles nuevos abusos infantiles, el sufrimiento de los niños que padecen “solamente” el abuso emocional es a menudo trivializado. Estamos todos de acuerdo en que las víctimas del abuso físico o sexual necesitan tiempo y tratamiento especializado para curarse. Pero cuando se trata del abuso emocional, nos gusta pensar que las víctimas lo van a superar cuando se vuelvan adultos.

Esta manera de pensar es peligrosamente equivocada. El abuso emocional deja huellas en el corazón y altera el alma, y al igual que el cáncer, actúa sigilosamente en el interior y se puede extender si no se trata.

Con respecto al daño, no hay diferencia entre el abuso físico, sexual y emocional. La única diferencia es el arma elegida por el abusador. Me acuerdo de una mujer, cuyos abusadores habían muerto hace mucho tiempo, que decía que no había conseguido superar el dolor: “No fue solamente el incesto, sino la falta de amor. Si me hubiese amado, no me hubiese hecho lo que me hizo”.

El abuso emocional es único porque su propósito es hacer que la víctima se sienta culpable. El abuso emocional es un comportamiento repetitivo y finalmente cumulativo y muchas de sus víctimas tratan a sus hijos de la misma manera. A pesar de que muchas víctimas rechazan con valentía perpetuar el abuso, sus vidas están a menudo marcadas por una profunda tristeza, una imagen de ellas mismas severamente dañada y la incapacidad de dedicarse a los demás y desarrollar lazos auténticos con ellos.

Los niños abusados emocionalmente crecen con la percepción alterada, de manera que ven los comportamientos – el suyo y el de los demás – por un filtro distorsionado. Muchos niños abusados emocionalmente buscan una vida entera la aprobación (que ellos interpretan como “amor”) de los demás. Están tan ansiosos por recibir amor – y tan convencidos de que no lo merecen –, que son los candidatos perfectos para los abusos de pareja. La voz de ese niño abusado emocionalmente se escucha en el discurso de cada mujer maltratada: “Fue mi culpa. Parece que siempre termino provocándolo de alguna forma u otra”. Y el fracaso casi inevitable de estas relaciones adultas reafirma ese sentido de falta de mérito de la víctima del abuso emocional.

El abuso emocional condiciona al niño a que espere más abuso en su vida adulta. Es una bomba de tiempo, pero sus efectos son raramente visibles porque las personas emocionalmente abusadas tienden a implosionar, volviendo su rabia en contra de ellas mismas. Y cuando una persona se ve bien desde el exterior, nadie mira al interior para descubrir las heridas escondidas.

Las víctimas del abuso emocional que están en terapia varían mucho en edad, clase social, etnia y ocupación, pero manifiestan el mismo comportamiento destructivo: obesidad, drogadicción, anorexia, bulimia, violencia doméstica, abuso infantil, intento de suicidio, auto mutilación, depresión, ataques de ira. Lo que les determinó buscar ayuda fueron sus síntomas. Pero hasta dar con la causa que tienen en común – o sea el abuso emocional –, la recuperación es imposible.

Es esencial “romper el círculo” del abuso porque aunque no todas las víctimas del abuso emocional se conviertan en abusadores en la vida adulta, muchas de ellas llegan a humillarse y a subestimarse, dirigiendo así el abuso hacia ellas mismas.

El dolor no acaba una vez que la víctima del abuso emocional se convierte en adulto. Puede incluso empeorar. Me acuerdo de una mujer joven, una profesional exitosa, carismática y amable, estimada por todos que la conocían: “Nunca voy a tener hijos porque tengo miedo que voy a actuar como ellos”.

A diferencia de otras formas de abuso, los abusadores emocionales no niegan practicarlo. Muchos de ellos defienden enérgicamente su brutalidad psicológica, afirmando que el abuso emocional sirvió a sus hijos para endurecerse. Resulta que no es suficiente abandonar la creencia de que golpear a los niños produce buenos ciudadanos. También tenemos que abandonar la mentira de que el abuso emocional está bueno para los niños porque los prepara para la vida dura en un mundo duro.

El arma principal que emplean los abusadores emocionales es la imposición intencionada del sentimiento de culpa. Actúan igual que los prestamistas: no quieren que se les pague la “deuda” porque viven cómodamente del “interés”. Para las personas que tienen una imagen idealizada de la familia es aún más difícil no aceptar la culpa que el abusador les impuso. Éstas deben buscar la verdad – la pura verdad y no la versión distorsionada de los abusadores.

Es vital reconocer el abuso emocional por lo que es y esto es especialmente difícil, dado que se presenta en tantas formas y disfraces.

Un mito muy peligroso es pensar que para curarse es necesario perdonar al abusador. La víctima del abuso emocional se tiene que ayudar sola y no puede permitirse el lujo de andar preocupada por el destino y la rehabilitación del abusador. Concentrarse en la necesidad de entender y perdonar al abusador no hará más que entorpecer el proceso de auto curación de la víctima. El abuso emocional no deja cicatrices visibles, pero sí hace que las víctimas pierdan cierta parte de su potencial. Mientras la víctima esté concentrada en la comprensión y el perdón del abusador, este potencial permanecerá bloqueado. El abusador tiene que ganar su perdón. Y aunque el daño haya sido hecho con palabras, el perdón solo se puede obtener con hechos.

El abuso emocional amenaza con convertirse en una enfermedad nacional. La popularidad de la crueldad molesta, malintencionada que pasa por “diversión” es un mero ejemplo de esta realidad. Si la sociedad está en medio de una crisis moral y espiritual, la familia fundamentada en el abuso emocional no sobrevivirá. Observando la situación actual, parece que ya no hay marcha atrás.

La curación de los abusadores emocionales depende de la motivación de indagar en el origen de su conducta y del deseo verdadero de cambiar esa conducta. En ciertos casos es suficiente que el abusador vea lo que le está haciendo a su hijo – o mejor que sienta lo que provocó en él – para parar el abuso. En otros casos los abusadores necesitan ayuda y en otros la rehabilitación del abusador es imposible. Tales abusadores, cuya curación no es posible, han convertido la manipulación en su estilo de vida. Éstos construyen un sistema familiar en el que el niño nunca puede ganar el amor de sus padres.

Si eres víctima del abuso emocional, la auto ayuda es imposible hasta que no aprendas un modelo de auto referencia. Esto requiere crear tus propios estándares, decidir por ti mismo que significa “bueno” o “el bien”. Aceptar las etiquetas atribuidas por el abusador: “Eres loco. Eres desagradecido. No pasó como tú dices” no hace más que continuar el ciclo.

Las víctimas ya adultas del abuso emocional tienen dos opciones en la vida: crear su propio modelo de referencia o permanecer la víctima. Si tu imagen de sí ha sido hecha pedazos, si has sido profundamente herido y obligado a pensar que eso era culpa tuya, si buscas la aprobación de las personas que no pueden o no quieren dártela – estás jugando el papel que los abusadores te asignaron, o sea el papel de la víctima.

Es tiempo de rechazar ese papel y de escribir tu propio guión. Las víctimas del abuso emocional llevan el remedio en sus propias almas. La salvación consiste en aprender el auto respeto, ganar el respeto de los demás y convertir ese respeto en el requisito mínimo de todas las relaciones íntimas. Para el niño abusado emocionalmente, la curación es cuestión de perdonar – pero de perdonarse a sí mismo. Cada uno tiene que conseguir eso a su propia manera. Pero sólo el hecho de saber que mereces ser amado y respetado y de comprometerte a intentar perdonarte a ti mismo ya es un paso enorme.

Nunca es demasiado temprano – o tarde – para empezar.

Artículo traducido al español por Camelia Birta.
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domingo, 27 de abril de 2014

He notado que cada vez que hay un caso de un niño que hiere a alguien, la gente tiende a echarle toda la culpa al niño, ó a las películas ó programas de television que ven, en vez de preguntarse qué es lo que lleva a un niño a actuar de esta manera.
Estos últimos meses ha habido un escándalo en México con la cantante Gloria Trevi y su manager, quienes han sido acusados de abuso y corrupción de menores.

Ella había sido una cantante extremadamente popular, especialmente entre los adolescentes, quienes veían en su apariencia, canciones y actitudes rebeldes, todo un ejemplo de libertad digno de ser imitado. Ella siempre estaba rodeada de jovencitas, quienes eran reclutadas para cantar y bailar con ella, cuyos padres las habían dejado a vivir con Gloria y su manager Sergio Andrade.

El escándalo estalló cuando una de esas jovencitas escribió un libro denunciando el abuso y la tortura a la que habían sido sometidas ella y las demás por Sergio, quien las mantenía practicamente como prisioneras.
5:31 p.m. Unknown
He notado que cada vez que hay un caso de un niño que hiere a alguien, la gente tiende a echarle toda la culpa al niño, ó a las películas ó programas de television que ven, en vez de preguntarse qué es lo que lleva a un niño a actuar de esta manera.
Estos últimos meses ha habido un escándalo en México con la cantante Gloria Trevi y su manager, quienes han sido acusados de abuso y corrupción de menores.

Ella había sido una cantante extremadamente popular, especialmente entre los adolescentes, quienes veían en su apariencia, canciones y actitudes rebeldes, todo un ejemplo de libertad digno de ser imitado. Ella siempre estaba rodeada de jovencitas, quienes eran reclutadas para cantar y bailar con ella, cuyos padres las habían dejado a vivir con Gloria y su manager Sergio Andrade.

El escándalo estalló cuando una de esas jovencitas escribió un libro denunciando el abuso y la tortura a la que habían sido sometidas ella y las demás por Sergio, quien las mantenía practicamente como prisioneras.
Este es un mensaje para muchos padres que defienden que el golpear a los niños es la base de sus creencias religiosas. Encuentro este argumento muy incomprensivo, como se define en el antiguo testamento de la Biblia1 que el amor es paciente y cariñoso, pues el golpear a un niño no lleva ninguna de estas cualidades. Pegar a un niño significa no tener paciencia ni ser cariñoso y no se logra llegar a la meta verdadera que se quiere. Lo que se produce son sentimientos de enojo, resentimiento y baja autoestima, sin conseguir la cooperación genuina que un padre busca ya que esta cooperación viene del corazón. Los adultos tambien podrian cooperar con alguien que los amenazan o los golpean, pero ellos sólo lo harían por miedo y si la otra persona tiene más fuerza. La cooperación genuina viene de el corazón. El único y verdadero valor de la cooperación es, que tiene que darse libremente por un niño y no porque debe está asustado para obedecer, sin sentir ese encanto cuando se produce respetó y entendimiento, por consiguiente los niños tratan a sus padres con el mismo amor y respeto a cambio.


A veces los padres justifican sobre el error de los golpes y dicen que ya no volverian a golpear si tienen "calma". Aunque deseo, que ningún padre golpeara a un niño, prefería oír que golpean sólo cuando están enojados, por lo menos eso daría algun sentido lógico a que el niño sea consistente con lo que aprende sobre naturaleza humana. Si un padre está formado en "calma," entonces debe estar hábil para pensar claramente, descubre que es mucho más creador y con maneras positivas para resolver un problema.

Todo castigo físico es emocionalmente peligroso y mentalmente pervertido. Asociando llamar "amor" con la deliberada imposición del dolor confunde profundamente a un niño, porque los niños saben que a su corazón le gusta el amor y el dolor es incoherente. Este tipo de confusión, es experimentado a menudo, puede llevar a volver masoquista, sádico o tener otra conducta patológica en la madurez, en el que el amor se asocia al dolor, por lo tanto se verian extraños los anuncios personales del periódico "Necesitamos golpeadores".

Sería util considerar las razones más comúnes por las que un niño se "porta mal."2

El niño trata de cumplir una necesidad legítima que ha estado ignorada por demasiado tiempo. Tendría hambre, sed, exceso de fatiga, o necesita simplemente un abrazo tranquilizante, o escuchar una respetuosa distracción. Se pueden encontrar facilmente tales necesidades si el niño no ha tenido que esperar demasiado largo (de hecho la mayoría de niños son notablemente pacientes), pero si continuamente lo pone a esperar puede llevar a un conflicto largo, con rabietas, gritos, golpes y otro tipo de mal comportamiento. El proverbio dice "una puntada a tiempo preserva nueve" está más apto para la parternidad. Al niño le falta información. Un infante alcanza un objeto caliente porque no sabe todavía sobre tales riesgos, un niño pequeño "toma" un artículo en una tienda porque está simplemente demasiado joven para entender sobre hurto; un niño tropieza por una calle porque no entiende totalmente los peligros. Si un niño se porta mal debido a una falta de información, es nuestra responsabilidad proporcionarle, no es la responsabilidad de un niño de saber algo que no aprendió. Es injusto e ineficaz castigar a un niño porque le faltó información y castigan al niño por distraerse demasiado con sentimientos de enojo, resentimiento, y fantasías de venganza en aprender la lección intencional. De esta manera el castigo desvía la atención del niño sobre la materia en mano y así interfiere con el aprendizaje, precisamente toma lugar el mejor tiempo de su aprendizaje. El niño está emocionalmente alterado, asustado, enojado, confuso, celoso, defraudado o tiene otros intensos sentimientos debido a cualquier otra cosa por la que pasó, sólo es una anticipación de un mal comportamiento. Se porta mal debido a la incomodidad de una enfermedad inminente o el nivel alto de histamina asociando con la alergia. No es muy difícil entender las razones por la conducta de un niño si simplemente nos ponemos en su lugar. Niños no son una especie ajena; sólo los adultos son iguales, todos ellos se comportan como cuando se los tratan.

Si tratamos de cambiar la conducta de una niño sin entender a los sentimientos naturales,universales y razonables, necesariamente no ayudamos al niño, porque el problema subyacente no se ha tratado de solucionar. Por consiguiente, el niño no aprende nada sobre cómo manejar problemas similares en el futuro.Con los golpes no damos una información específica a los niños y no existe dirección verbal--constructiva o no constructiva--que se dío en el tiempo que no pudo oír por el sustó, enojo y resentimiento del niño. El tiempo más oportuno para que el niño aprenda algo importante se ha perdido.

Simplemente forzando a un niño por medio de nuestro tamaño y fuerza, para satisfacer nuestras necesidades no resuelve el problema real que a llevado a ese comportamiento. La conducta indeseada u otro tipo de mala conducta se repetirá hasta que las necesidades legítimas del niño sean satisfechas y comprendidas, y el niño sea verdaderamente aceptado y amado.

Es inevitable que a veces los deseos de los niños choquen con los nuestros, pero ésta no es falta del niño. Es igual que la relacion entre dos adultos. La diferencia es que los padres están en una posición de poder superior que pueden, pero no deben, abusar. Es injusto que las personas fuertes usen su fuerza para controlar personas más débiles y puedan usar otras mejores alternativas. Si usamos nuestra creatividad, podemos resolver los conflictos de una manera positiva y compasiva. Está claro que si usamos fuerza en resolver el conflicto, simplemente crea más conflicto. Por esta razon, los castigos pueden crecer en un círculo vicioso, el padre y el niño se atrapan en una guerra de poder. El padre tiene más poder en virtud de su tamaño, las reglas paternales y las leyes de su parte que protegen a los adultos pero no a los niños de las agresiones físicas, ya que siempre en la agresión gana el forcejeo, por lo menos hasta que el niño cresca y sea más fuerte para rebelarse.

El único mensaje del castigo es el rechazo. El dolor insufrible de ser rechazado por los que son tan importantes para el niño mismo y su sobrevivencia le hará negar sus verdaderos sentimientos. Como está demasiado penoso para creer que el amor paternal es deliberadamente hiriente, el niño empieza a creer que castigo es una conducta apropiada y propia por un padre. Este es un concepto erroneo sobre la paternidad que continúa por las generaciones. Como los niños aprenden más claramente por ejemplos, guías verdaderas, y siempre son mejores alternativas amorosas las que tengan paciencia, confianza, aceptación y comprensión, demostrado al niño por sus padres. Un niño que está a menudo castigado aparecerá bastante "cooperativo" superficialmente, pero el enojo oculto y resentimiento a menos que esté directamente reconocido y tratado, puede aumentar encima de los años hasta que el niño sea más fuerte para expresar esos sentimientos que lo han herido a él; los adolescentes enojados no caen de el cielo. Entonces los padres levantan la "disciplina" porque este método no tiene sentido de "Trabajar". Pero padres amables que tratan a sus niños con amor, respeto y explicaciones pacientes encuentran que éste "método" debe continúar trabajando hasta que acabe la infancia y más allá de la madurez. Cuando el padre en años más tarde está en necesidad de cuidado, el niño entonces alegremente retorna el amor y ayuda que se le ha dado por vencido en la niñez. Podemos estar seguros que la bondad que les mostramos a nuestros niños cuando están jóvenes nos devolverán cariñosamente. Tristemente, también podemos estar seguros que los castigos que se le han aplicado llevarán continuas angustia a generaciones futuras.

1. I Corintios xiii.4.
2. Adaptado de Solter, Aletha, "The Disadvantages of Time-Out," Mothering 65 (Winter 1992): 38-43.

Artículo original aquí
5:30 p.m. Unknown
Este es un mensaje para muchos padres que defienden que el golpear a los niños es la base de sus creencias religiosas. Encuentro este argumento muy incomprensivo, como se define en el antiguo testamento de la Biblia1 que el amor es paciente y cariñoso, pues el golpear a un niño no lleva ninguna de estas cualidades. Pegar a un niño significa no tener paciencia ni ser cariñoso y no se logra llegar a la meta verdadera que se quiere. Lo que se produce son sentimientos de enojo, resentimiento y baja autoestima, sin conseguir la cooperación genuina que un padre busca ya que esta cooperación viene del corazón. Los adultos tambien podrian cooperar con alguien que los amenazan o los golpean, pero ellos sólo lo harían por miedo y si la otra persona tiene más fuerza. La cooperación genuina viene de el corazón. El único y verdadero valor de la cooperación es, que tiene que darse libremente por un niño y no porque debe está asustado para obedecer, sin sentir ese encanto cuando se produce respetó y entendimiento, por consiguiente los niños tratan a sus padres con el mismo amor y respeto a cambio.


A veces los padres justifican sobre el error de los golpes y dicen que ya no volverian a golpear si tienen "calma". Aunque deseo, que ningún padre golpeara a un niño, prefería oír que golpean sólo cuando están enojados, por lo menos eso daría algun sentido lógico a que el niño sea consistente con lo que aprende sobre naturaleza humana. Si un padre está formado en "calma," entonces debe estar hábil para pensar claramente, descubre que es mucho más creador y con maneras positivas para resolver un problema.

Todo castigo físico es emocionalmente peligroso y mentalmente pervertido. Asociando llamar "amor" con la deliberada imposición del dolor confunde profundamente a un niño, porque los niños saben que a su corazón le gusta el amor y el dolor es incoherente. Este tipo de confusión, es experimentado a menudo, puede llevar a volver masoquista, sádico o tener otra conducta patológica en la madurez, en el que el amor se asocia al dolor, por lo tanto se verian extraños los anuncios personales del periódico "Necesitamos golpeadores".

Sería util considerar las razones más comúnes por las que un niño se "porta mal."2

El niño trata de cumplir una necesidad legítima que ha estado ignorada por demasiado tiempo. Tendría hambre, sed, exceso de fatiga, o necesita simplemente un abrazo tranquilizante, o escuchar una respetuosa distracción. Se pueden encontrar facilmente tales necesidades si el niño no ha tenido que esperar demasiado largo (de hecho la mayoría de niños son notablemente pacientes), pero si continuamente lo pone a esperar puede llevar a un conflicto largo, con rabietas, gritos, golpes y otro tipo de mal comportamiento. El proverbio dice "una puntada a tiempo preserva nueve" está más apto para la parternidad. Al niño le falta información. Un infante alcanza un objeto caliente porque no sabe todavía sobre tales riesgos, un niño pequeño "toma" un artículo en una tienda porque está simplemente demasiado joven para entender sobre hurto; un niño tropieza por una calle porque no entiende totalmente los peligros. Si un niño se porta mal debido a una falta de información, es nuestra responsabilidad proporcionarle, no es la responsabilidad de un niño de saber algo que no aprendió. Es injusto e ineficaz castigar a un niño porque le faltó información y castigan al niño por distraerse demasiado con sentimientos de enojo, resentimiento, y fantasías de venganza en aprender la lección intencional. De esta manera el castigo desvía la atención del niño sobre la materia en mano y así interfiere con el aprendizaje, precisamente toma lugar el mejor tiempo de su aprendizaje. El niño está emocionalmente alterado, asustado, enojado, confuso, celoso, defraudado o tiene otros intensos sentimientos debido a cualquier otra cosa por la que pasó, sólo es una anticipación de un mal comportamiento. Se porta mal debido a la incomodidad de una enfermedad inminente o el nivel alto de histamina asociando con la alergia. No es muy difícil entender las razones por la conducta de un niño si simplemente nos ponemos en su lugar. Niños no son una especie ajena; sólo los adultos son iguales, todos ellos se comportan como cuando se los tratan.

Si tratamos de cambiar la conducta de una niño sin entender a los sentimientos naturales,universales y razonables, necesariamente no ayudamos al niño, porque el problema subyacente no se ha tratado de solucionar. Por consiguiente, el niño no aprende nada sobre cómo manejar problemas similares en el futuro.Con los golpes no damos una información específica a los niños y no existe dirección verbal--constructiva o no constructiva--que se dío en el tiempo que no pudo oír por el sustó, enojo y resentimiento del niño. El tiempo más oportuno para que el niño aprenda algo importante se ha perdido.

Simplemente forzando a un niño por medio de nuestro tamaño y fuerza, para satisfacer nuestras necesidades no resuelve el problema real que a llevado a ese comportamiento. La conducta indeseada u otro tipo de mala conducta se repetirá hasta que las necesidades legítimas del niño sean satisfechas y comprendidas, y el niño sea verdaderamente aceptado y amado.

Es inevitable que a veces los deseos de los niños choquen con los nuestros, pero ésta no es falta del niño. Es igual que la relacion entre dos adultos. La diferencia es que los padres están en una posición de poder superior que pueden, pero no deben, abusar. Es injusto que las personas fuertes usen su fuerza para controlar personas más débiles y puedan usar otras mejores alternativas. Si usamos nuestra creatividad, podemos resolver los conflictos de una manera positiva y compasiva. Está claro que si usamos fuerza en resolver el conflicto, simplemente crea más conflicto. Por esta razon, los castigos pueden crecer en un círculo vicioso, el padre y el niño se atrapan en una guerra de poder. El padre tiene más poder en virtud de su tamaño, las reglas paternales y las leyes de su parte que protegen a los adultos pero no a los niños de las agresiones físicas, ya que siempre en la agresión gana el forcejeo, por lo menos hasta que el niño cresca y sea más fuerte para rebelarse.

El único mensaje del castigo es el rechazo. El dolor insufrible de ser rechazado por los que son tan importantes para el niño mismo y su sobrevivencia le hará negar sus verdaderos sentimientos. Como está demasiado penoso para creer que el amor paternal es deliberadamente hiriente, el niño empieza a creer que castigo es una conducta apropiada y propia por un padre. Este es un concepto erroneo sobre la paternidad que continúa por las generaciones. Como los niños aprenden más claramente por ejemplos, guías verdaderas, y siempre son mejores alternativas amorosas las que tengan paciencia, confianza, aceptación y comprensión, demostrado al niño por sus padres. Un niño que está a menudo castigado aparecerá bastante "cooperativo" superficialmente, pero el enojo oculto y resentimiento a menos que esté directamente reconocido y tratado, puede aumentar encima de los años hasta que el niño sea más fuerte para expresar esos sentimientos que lo han herido a él; los adolescentes enojados no caen de el cielo. Entonces los padres levantan la "disciplina" porque este método no tiene sentido de "Trabajar". Pero padres amables que tratan a sus niños con amor, respeto y explicaciones pacientes encuentran que éste "método" debe continúar trabajando hasta que acabe la infancia y más allá de la madurez. Cuando el padre en años más tarde está en necesidad de cuidado, el niño entonces alegremente retorna el amor y ayuda que se le ha dado por vencido en la niñez. Podemos estar seguros que la bondad que les mostramos a nuestros niños cuando están jóvenes nos devolverán cariñosamente. Tristemente, también podemos estar seguros que los castigos que se le han aplicado llevarán continuas angustia a generaciones futuras.

1. I Corintios xiii.4.
2. Adaptado de Solter, Aletha, "The Disadvantages of Time-Out," Mothering 65 (Winter 1992): 38-43.

Artículo original aquí
Poco conocimiento ganado en los últimos veinte años son firmemente establecidos como la realización de lo que nosotros hacemos con los niños cuando ellos son pequeños. Las cosas buenas y malas formarán parte de su repertorio de conducta. Niños azotados azotarán a otros, niños castigados castigarán a otros, niños que se les mienten mentirán a otros, niños protegidos aprenderán a ser protectores, niños respetados aprenderan a respetar a los demás. En corto plazo los castigos corporales pueden producir obediencia pero este es un hecho documentado por investigaciones que a largo plazo los resultados son: Incapacidad para aprender, rabia y violencia vandalismo y crueldad, incapacidad de sentir el dolor ajeno, especialmente el de nuestros niños, incluso adicción de drogas y suicidio a menos que sean informados o ayudados con testimonios en mano para prevenir ese desarrollo.
Cuando en la legislación de Suecia prohibieron el castigo corporal en 1.977, el 70 % de los ciudadanos preguntaron por sus opiniones y estas estuvieron contra de esta ley . En los últimos veinte años de estudio la figura nos demostró que la mayoria del 10% son fundamentalistas. Estas estadísticas muestran que la mentalidad de la población de Suecia ha cambiado radicalmente en el curso de unos 20 años . Una tradición destructiva sostenida y apoyada por cientos de años, han sido sacados con gratitud a esta legislación. ¿Donde está el resto del mundo?

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Poco conocimiento ganado en los últimos veinte años son firmemente establecidos como la realización de lo que nosotros hacemos con los niños cuando ellos son pequeños. Las cosas buenas y malas formarán parte de su repertorio de conducta. Niños azotados azotarán a otros, niños castigados castigarán a otros, niños que se les mienten mentirán a otros, niños protegidos aprenderán a ser protectores, niños respetados aprenderan a respetar a los demás. En corto plazo los castigos corporales pueden producir obediencia pero este es un hecho documentado por investigaciones que a largo plazo los resultados son: Incapacidad para aprender, rabia y violencia vandalismo y crueldad, incapacidad de sentir el dolor ajeno, especialmente el de nuestros niños, incluso adicción de drogas y suicidio a menos que sean informados o ayudados con testimonios en mano para prevenir ese desarrollo.
Cuando en la legislación de Suecia prohibieron el castigo corporal en 1.977, el 70 % de los ciudadanos preguntaron por sus opiniones y estas estuvieron contra de esta ley . En los últimos veinte años de estudio la figura nos demostró que la mayoria del 10% son fundamentalistas. Estas estadísticas muestran que la mentalidad de la población de Suecia ha cambiado radicalmente en el curso de unos 20 años . Una tradición destructiva sostenida y apoyada por cientos de años, han sido sacados con gratitud a esta legislación. ¿Donde está el resto del mundo?

1. Los padres conscientes satisfacen las necesidades de contacto físico de sus niños y saben que no los van "estropear" o a "malcriar" de esta manera.

2. Los padres conscientes aceptan toda la gama de emociones de sus hijos y los escuchan sin juzgarlos, permitiendo las expresiones de sus sentimientos. Se dan cuenta de que no pueden prevenir toda la tristeza, la rabia o la frustración de sus hijos, y no intentan parar las manifestaciones de sus sensaciones dolorosas, expresadas a través del llanto o las rabietas.

3. Los padres conscientes ofrecen el estímulo apropiado en función de la edad de sus hijos, y confían en la habilidad de sus hijos para aprender a su manera y a su propio ritmo. No intentan apresurar a sus hijos rápidamente hacia nuevas etapas en su desarrollo.
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1. Los padres conscientes satisfacen las necesidades de contacto físico de sus niños y saben que no los van "estropear" o a "malcriar" de esta manera.

2. Los padres conscientes aceptan toda la gama de emociones de sus hijos y los escuchan sin juzgarlos, permitiendo las expresiones de sus sentimientos. Se dan cuenta de que no pueden prevenir toda la tristeza, la rabia o la frustración de sus hijos, y no intentan parar las manifestaciones de sus sensaciones dolorosas, expresadas a través del llanto o las rabietas.

3. Los padres conscientes ofrecen el estímulo apropiado en función de la edad de sus hijos, y confían en la habilidad de sus hijos para aprender a su manera y a su propio ritmo. No intentan apresurar a sus hijos rápidamente hacia nuevas etapas en su desarrollo.